El mundo por sopera
Pajamá
Situado en la calle San Mateo, su cartel en la calle lleva dos apóstrofos: Pa'Jama', "para jamar", forma coloquial de definir el comer. Y la verdad es que en este restaurante se jama realmente bien.
Bajo una decoración al estilo tirolés, herencia de un pasado singular que merece otro artículo (baste decir que tiene relación con el caballo de Terry), este local está lleno de distintos ambientes, recovecos, zonas íntimas, reservados, mesas para muchos comensales (¡qué difícil es encontrar en Madrid mesas cuadradas o redondas para 8-10 personas!) y un servicio ejemplar, como los de antes.
Se come de maravilla, desde cocina de mercado hasta la más hogareña: en Pajamá he visto un cogote de merluza que le costaría acabar a uno del mismo Bilbao, un pisto que haría llorar a un nativo de La Rioja, o un Rabo de Toro estofado que levantaría a Ziryab de la tumba para cantarle una saeta.
Es difícil marcar un precio medio, porque existe una carta muy variada tanto en comida como en vinos. Lo mejor es dejarse recomendar por el dueño, y seguir la inspiración de ese día de la cocinera.
Marzo 2011
victor@btrzsa.com
realgoofy.blogspot.com/
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