Decoración hogareña en este típico restaurante madrileño de fin de siglo. En este bistrot elegante, con una amplia colección de pintura original (óleo, guache, acuarela, etc.), el servicio es muy atento y educado.
Carpaccio de foie y vieiras, Caviar de salmón al aceite de cebollino, Menestra de espárragos verdes, setas y sesitos de cordero, Medallones de venado en salsa civet, Perdiz estofada al vino tinto, Mousse de arroz con leche y crema helada de canela.