En 1702, Pedro Guiñales fundó esta casa a nombre de su mujer Pascuala: "Casa Pascuala". El establecimiento entonces era una fonda y casa de comidas para arrieros, ganaderos y todos aquellos que entraban o salían de Madrid por el camino de Francia, (actual A-1). En 1796, su nieto Pedro comenzó a vender y elaborar su propio garnacha.
En 1825, Juan Guiñales Soriano se hizo cargo de la casa, cambiando el nombre del establecimiento por el de su mujer: "Casa de la Silvestra" que se constituyó como una parada de postas dedicada a la venta de vinos garnacha, moscatel y pardillos, elaborados en los viñedos familiares. Además, los asados de cordero, cochinillo y la caza de la zona empezaron a satisfacer estómagos tan ilustres como el del joven Rey Don Alfonso XIII.
En 1940 Pedro Guiñales López, hijo de "la Silvestra" pasa a regentar la casa y le vuelve a cambiar el nombre, esta vez al actual "Casa Pedro" consolidándolo como un restaurante especializado en cocina castellana. En aquellos años, Fuencarral era todavía un pueblo situado en las afueras de Madrid y este local se convirtió en cita obligada para millones de madrileños los fines de semana.
Siguiendo los pasos de su padre, otro Pedro más, "Pedro Guiñales del Valle" regenta hoy en día el restaurante, esforzándose cada día por mantener el valor de la cocina castellana, la calidad de la materia prima y su increíble servicio. Tanto es así que el Ayuntamiento de Madrid les ha otorgado una placa conmemorativa en agradecimiento por los servicios prestados a la ciudad durante su trayectoria centenaria.
Hoy en día además, han restaurado la bodega familiar convirtiéndola en un auténtico templo para los amantes del vino, donde también se puede disfrutar de la misma cocina de Casa Pedro.
Además:
De fácil acceso y cómodo aparcamiento porque dispone de aparcamiento privado y aparcacoches.
Menús maridados.