Situado en la vieja cantina de La estación de ferrocarril de El Escorial, construida en terrenos del Ejido de la Regalada, cedidos a la Villa por Felipe II en 1.566.
De este edificio emblemático ferroviario solo quedaba el reloj, típico ferroviario, una amplia marquesina, de hierro y cristal y una placa que marca la altura a la que se encuentra sobre el nivel del mar; 923 metros de altura, pero gracias a la restauración de la vieja cantina ahora es posible poder volver a tomar café o disfrutar de las mejores carnes de la sierra, cocinadas en un espectacular horno castellano y regadas por una variada carta de vinos, viendo la llegada del tren, así como relajarse y tomarse una copa en compañia, en su espaciosa y acondicionada terraza, o deleitarse con los sabores de la cocina tradicional.