En este local, el comensal puede ver cómo se preparan los platos a través de la cristalera de la cocina. De estilo neoyorkino y decorado en tonos rojos, este pequeño bistrot ofrece sabrosos platos de diferentes culturas al ritmo de jazz, música africana o latina. Dispone de un menú por poco más de 9 euros.
Tartar de bonito en limón y soja, Ciervo con risotto de calabaza y menta, Foie fresco a la plancha.