En este restaurante cercano al Palacio de Liria, los amantes de lo exótico y los sabores árabes tienen una cita en cualquiera de sus dos plantas. Los viernes y sábados por la noche, la cena se anima con las insinuantes bailarinas de la danza del vientre.
Arais de queso, Falafel, Makmur, Crema de berenjenas. También tiene un menú degustación para dos personas.
Sobre un antiguo y dejado mesón, Eduardo Navarrina ha conseguido construir un restaurante con un fuerte acento vasco y una inmejorable relación calidad-precio.