Restaurantes con garantía
La Casita
Este restaurante tiene, además de sus puntos a favor desde el punto de vista gastronómico, algunas características que lo hacen perfecto para ciertos acontecimientos donde la cocina es una parte y el entorno y el local son claves para la selección.
La Casita me resulta un restaurante romántico. Tiene una bonita terraza en un jardín y un salón estupendo dentro de una casa de madera con techos altos y decoración agradable.
Entrando en materia debo comentar que yo mismo me equivoqué seleccionando vino y el Viña Concejo 2006 de Cigales, 100% tempranillo con sus 14 meses en barrica de roble francés y de roble americano, no nos resultó agradable. Estuvo muy duro y recio al abrir y durante la comida no mejoró mucho. Yo soy el único culpable, lo sirvieron muy bien y estuvieron muy atentos en cualquier caso.
Tomamos un Gazpacho perfecto y una Ensalada de tomate raf muy conseguida con polvo de aceitunas negras, sal maldón y helado de cebolla con galleta. El plato nos resultó muy interesante pero en mi opinión el helado de cebolla no encaja en la propuesta. Impresionante el aceite de oliva Masía El Altet.
Nuestro itinerario seguía luego con unas Croquetas de carabineros muy correctas y unas Delicias orientales con dos salsas: una reducida de soja y otra de fresa con vinagre.
El siguiente plato me pareció de 10 sobre 10. Era un pulpo a la gallega magnífico. La temperatura, el punto de cocción, el punto de sal, el sabor auténtico, la calidad del pimentón, la patata y otra vez su punto exacto. Perfecto sin más. Recuerdo escuchar a otros comensales alabar al igual que nosotros la grandeza del plato.
Como platos principales seleccionamos un Rodaballo y un Atún. El Rodaballo con zamburiñas muy bien ejecutado y perfecto en frescura y presentación llevaba de guarnición una ración gigante de repollo y unas semillas de trigo tierno muy rico.
El plato de Atún rojo con salsa de soja y bastones de calabacín era muy correcto y mucho más sobrio en sus formas. Calidad de materia prima, profesionales en la Sala y un grupo cada vez más concurrido de comensales y mesas bulliciosas. Al final de la comida aumentaba el número de fumadores pero la capacidad de la sala y su altura de techos impedía que aquello fuera problema.
Finalizamos con unos Sorbetes de limón al cava bien elaborados, naturales y de gran sabor. Las conclusiones son que hay que regresar para probar otros platos, disfrutar del jardín y de una cena fresquita en las futuras noches tórridas del verano madrileño.
Quedo a la espera de las opiniones de todos los que se animen a probar la cocina de La Casita para intercambiar puntos de vista.
Junio 2010.
jesus.alonso.gallo@gmail.com
www.jesusalonsogallo.com
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