Mis restaurantes favoritos
Sudestada
No había querido escribir hasta ahora sobre Sudestada, porque se trata de un restaurante al que me unen muchos afectos y algunos intereses. Pero no tengo más remedio que hacerlo ahora, ya que no puedo dejar pasar el momento en que se acaban de abrir las puertas de su nuevo local en la calle Ponzano, donde se culminan tres años de éxito sin precedentes en la gastronomía asiática de Madrid.
Desde el primer momento los más prestigiosos críticos gastronómicos de la capital recibieron con júbilo su presencia. Fernando Point escribió en las páginas de Metrópolis que "han bastado unas semanas para hacer saltar por los aires el nutridísimo escalafón de la cocina asiática en esta ciudad. Habrá un antes y un después de Sudestada". Y el gurú por antonomasia, José Carlos Capel, escribió en las páginas de El País: "Su cocina solivianta, zarandea la sensibilidad y deja fuera de juego a quienes se alteran con las sensaciones intensas. Es barroca y fragante, compleja y rica en matices, entre los que se filtran el cilantro, el jengibre, la hierba-limón, la leche de coco, la galanga, la albahaca, el ajo y el sésamo tostado. Nada que ver con la cocina descafeinada de tantos asiáticos en boga".
Efectivamente, como bien dice Capel, la cocina de Sudestada no tiene nada que ver con cualquier otro asiático de Madrid. Estanislao Carenzo, el chef argentino que dirige los fogones, entiende la gastronomía como un sacerdocio al que dedica toda su vida. Desde la elección de todas y cada una de las materias primas, hasta el último detalle de la decoración del local responden a su criterio. Y no hace concesiones de ningún tipo que puedan atentar contra la calidad del producto final. Su objetivo es deslumbrar al comensal y lo consigue siempre. Lo hacía ya en el minúsculo local de Modesto Lafuente y lo supera ahora en este nuevo recinto, donde la cocina, su verdadero templo, ocupa tanto espacio como el comedor donde se atiende a los clientes.
Si no conoces todavía Sudestada vas a disfrutar a tope de un gran descubrimiento. Y si eres un cliente asiduo también te sorprenderás, porque vas a encontrar una carta renovada, elaborada con un mayor nivel de exigencia.
El único problema que tiene el nuevo restaurante, como tenía el antiguo, es que hay que reservar con bastante tiempo. Pero si vas sin reserva y no encuentras mesa puedes consolarte en la nueva barra del restaurante, tomando alguno de los mejores cócteles que hoy día se sirven en Madrid.
Marzo 2010.
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